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Las claves emocionales para evitar que tu negocio fracase

2017-07-21

Emprender, montar un negocio o ir hacia delante por fin en el proyecto profesional “de tu vida” es un proceso que implica y afecta a muchas áreas de tu vida, no solo supone un trabajo ya que pondrás en él toda tu energía, tiempo, dedicación, ilusiones, recursos… Y por ende, son muchas las facetas de ti mismo que están involucradas en este camino y que debes cuidar para no sólo sentirte bien y estar orgullo y sobre todo feliz y satisfecho sino que además consigas que tu negocio – proyecto sea un éxito.

Por supuesto, todos los aspectos profesionales que están implícitos en montar un negocio, se dan por supuestos que deben estar más que controlados y optimizados: recursos, experiencia, formación, capacidades… Pero además de todo esto que se da por supuesto y que es imprescindible para lograr que todo marche bien y en la dirección correcta, también tú eres una persona y tienes que ser consciente de lo que ello afecta a un negocio, a tú negocio. Por esto, cómo te sientas, cómo te comportes, cómo gestiones las emociones día a día, momento a momento, puede tener y de hecho tendrá, unas consecuencias únicas en los resultados profesionales.

 

Controlar o al menos, tener bien identificadas tus emociones para poder gestionarlas en lo que afecta a tu negocio, es clave para evitar un auténtico fracaso. Debes estar muy alerta porque sentirte desmotivado, triste, apático o enfadado, puede llevarte a situaciones con grandes o irreversibles consecuencias.

De ahí que sea fundamental tener en cuenta ciertas claves e implementar soluciones incluso antes de que lleguen los momentos complicados. Con una salud emocional saludable, unas emociones siempre atendidas y satisfactoriamente gestionadas, todo fluirá sin escollos, te sentirás mejor y podrás resolver todo lo que acontezca sin que suponga un trauma. La efectividad, productividad y con ello los resultados, dependen y más de lo que pensamos de nuestra parte emocional como líderes del proyecto.

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¿Qué emociones afectan a tu negocio?

Estabilidad: 

Conseguir una cierta estabilidad en tus emociones y no dejarte llevar por ellas, te ayudará a tener siempre una actitud lineal, estar tranquilo en ciertos imprevistos que puedan ocurrir y transmitir, hacia tu equipo – proveedores y sobre todo clientes, una conducta agradable, saludable y que no refleje tus vaivenes internos (que todos los tenemos).

Si estás emocionalmente estable y equilibrado, todo es más llevadero y lo que ocurre dentro, se transmite fuera (esa premisa siempre tenla presente). Si consigues esta estabilidad, podrás atajar cualquier situación: una notificación de hacienda con un embargo, un cliente que se va, un proyecto que no sale… Situaciones que son habituales y que se pueden resolver ejecutando ciertas acciones pero que si estamos fuera de nuestro centro, será realmente imposible y se convertirán en el problema del año pudiendo incluso llevarnos a la ruina.

Gestión del miedo:

El miedo siempre va a estar y estará en todos los aspectos de nuestra vida. Por supuesto, también en el profesional y aún más si tenemos nuestro propio proyecto y todo en nuestra vida depende de él. Y de hecho, el miedo es bueno porque nos avisa del camino que vamos a tomar y de sus posibles riesgos pero, lo fundamental, es hacer una correcta gestión del mismo. Tenerlo siempre a la vista pero no permitir que se apodere de nuestras decisiones y actos. Es fundamental conseguir una relación saludable (esta palabra va siempre de la mano cuando hablemos de emociones) con el miedo y saber controlarlo en todo momento, no al revés (que él nos controle a nosotros).

Ambición: 

Cuidado a la ambición profesional – empresarial tanto para bien como para mal. Debe, cuando tenemos un negocio, estar en su justa medida: ni muy escasa porque no llegaremos a nada ni sobrada porque nos puede hacer tomar decisiones fuera de lugar y muy arriesgadas.

Soledad: 

La soledad cuando se emprende es uno de los principales problemas a los que todos nos enfrentamos. Sentimos que estamos solos, que nadie nos entiende cuando echamos 20 horas diarias trabajando, que no empatizan con nuestras preocupaciones y problemas… Y primero sucumbimos a esa soledad y sus emociones amigas: tristeza, desesperación, rabia… Y segundo nos metemos de cabeza en ella de forma más profunda: como me siento solo porque nadie me apoya… Me aíslo más porque nadie me entiende y aumento mi nivel de soledad. El bucle está asegurado.

Debes ser súper objetivo. No estás solo. Nunca lo has estado ni lo estás y si te sientes así, haz lo posible por salir de ahí y solucionarlo. Es tu negocio, es tu proyecto y cada uno tiene sus cosas y está gestionando sus situaciones personales – profesionales. No pretendas que todos dejen su vida para atenderte ni dedicarte a ti. Sé generoso también y busca a quien te apoye de la manera que te gustaría, pídelo, háblalo pero no entres en la soledad para caer en el victimismo. Montar un negocio es una de las decisiones que más feliz te tendrían que hacer en tu vida y más te deberían ayudar a ser feliz.

Tristeza – euforia extrema:

Día a día recibirás cientos de noticias, buenas y malas. Cuidado con irte a la tristeza más absoluta cuando algo no vaya bien y también al lado opuesto, a la euforia más elevada. Intenta siempre como hablábamos al principio, mantener un equilibrio emocional saludable. Así ni te derrumbarás en las malas noticias ni explotarás de emoción suprema en las buenas porque cuando se entra en los extremos, después hay que hacer un gran esfuerzo para volver al punto medio – equilibrio. Intenta no tener que darte ese trabajo extra.

Asume y acepta las noticias negativas como un aprendizaje y ponte en marcha para solucionarlas sin morir de desesperación y frustración. Celebra las buenas noticias de forma normal sin tirar la casa por la ventana. Esto de emprender es una carrera de fondo con diferentes etapas. No pongas toda tu energía en cada una de ellas… Dosifica.

Creer en ti mismo:

Confía en ti. Es tu proyecto, tu negocio y si estás en este punto, es porque has validado la idea y estás seguro que tendrá éxito así que confía en ti mismo, en tu camino, en las metas que te has marcado y en cada una de las fases que has estipulado para ir pasando. Toma decisiones y cuando lo hagas, debes estar totalmente convencido de que son las acertadas (y si no salen bien, ya tocará rectificar con ilusión). Pero tú eres el primero que debe creer en ti. Nadie más que tú es el responsable de esto. Si tú no lo haces, no esperes que nadie venga y confíe ciegamente en ti ni pongas la responsabilidad en otros.

Y por ende, ten siempre ilusión en tu proyecto, en tu idea, en lo que estás haciendo. Habrá días más difíciles, más complicados, en los que estés agotado… No importa. Es normal. Permítetelo. Descansa, desconecta del trabajo un día, ve a dar un paseo… Lo que necesites pero a la vuelta, tu ilusión no sólo tiene que estar intacta sino que además, debe ser mayor.

Ayuda a tu salud emocional en pro de tu negocio

Y quizás ahora mismo estarás pensando que todo esto que te digo es muy fácil de decir pero muy difícil de llevar a cabo sobre todo cuando estás en la vorágine de tu negocio, vienen facturas, gestionar clientes, hablar con proveedores que no cumplen sus acuerdos, inversiones que no llegan y mil y una situaciones más que cada instante te “minan” por dentro. Créeme que sé cómo te sientes y por eso y por experiencia, estas acciones te ayudarán a tener una mejor salud emocional de cara a tu negocio y así evitar que fracase.

Acompañamiento:

Con esta solución estarás, de una vez, atendiendo a todas las aristas emocionales que puedan surgirte a raíz de tener un negocio. Emprender es algo complicado o al menos, intenso y aparecerán todas las emociones y muchas más que he descrito anteriormente. La soledad será una de las que más presente tengas y sentirás que no puedes compartir lo que te ocurre con nadie que te entienda y no sabrás a quién pedir opinión. Por eso, lo mejor que puedes hacer es encontrar a alguien que te acompañe en tu proceso.

Actualmente tienes diferentes figuras disponibles y muchos buenos profesionales que te darán su soporte y con los que verás grandes resultados y no sólo a nivel empresarial sino personal. Un mentor y/o coach estará ahí para que compartas con él lo que te ocurre y te dará otro punto de vista, te ayudará a gestionar las consecuencias, te guiará y dará soporte. Cada vez más los coachs empresariales y los mentores están más reconocidos gracias a su labor y los resultados obtenidos.

Es sin duda, la mejor solución para no tener que remediar sino prevenir y mantener tu negocio a flote y llevarlo hasta el éxito.

Además de esto, como siempre, la formación adecuada te dará más seguridad y conocer nuevas vías, encontrar el equilibrio entre trabajar y tener vida personal te ayudará a estar más tranquilo y feliz, cuidar tu alimentación, dormir lo necesario… Todo suma y es fundamental.

 

 

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